El ARTE en general, y la pintura en particular, es algo tan subjetivo y personal, que es difícil que pueda gustar a todos. Pero para mí, eso es lo bonito que tiene y lo que lo hace tan especial: Al arte en sí, al artista que está detrás con su gran ingenio, trabajo y constancia, y al espectador que está delante, mirando y analizando detenidamente cada obra, deteniéndose en cada detalle, trazo y color, o simplemente admirando. Lo que yo vea, seguramente no será lo mismo que lo que tú puedas ver. Pero ahí, creo yo, radica la grandeza. Que de una misma obra pueda haber tantas visiones diferentes y generar tantos sentimientos contradictorios, que al final cada una de las partes forme un TODO mayor aún.
Entre mis recientes descubrimientos está este artista australiano, cuya formación es en realidad de alquimista. Sin catalogar estrictamente su obra como figurativa o abstracta, TODD HUNTER coge tanto los colores, como las formas del mundo natural, y los mezcla en su imaginación, evocando la esencia del paisaje, sin recurrir a las banalidades de lo literal. De esta manera, logra capturar las cambiantes estaciones, el movimiento de la luz o el pulso de la brisa mediante algún sistema de captura a través del tiempo. La pintura es aplicada con una energía que refleja los vientos, las corrientes y el poder de la luz, introduciéndonos en su casi mundo alucinógeno.
( Scott Livesey Galleries)










































































